Saltar olas
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Los momentos más memorables en los Arboretum, que son los acompañamientos de escritura cara a cara que tengo con escritores que están creando sus propios proyectos; son cuando logramos crear imágenes sobre el propio proceso de escritura.
Esta semana hablamos de “saltar olas”, hay escritores que por alguna razón llegan a un punto de tu escritura donde se detienen, las explicaciones pueden ser variadas pero en todas ellas tiene que ver el miedo. Miedo a los temas y sensaciones que se estan despertando al escribir, miedo a no logralo, a no ser suficiente, miedo a lo que alguien podría juzgar o criticar acerca de lo que se nos está ocurriendo.
Cuando escribimos, creamos o hacemos actividades que nos requieren enfocados como el estudio o la creación artística, llegamos a un umbral que nos permite entrar a un espacio en los psicólogos han llamado “estado de fluidez” (Si viste SOUL de Pixar, ahí lo representan perfecto). Ese estado de fluidez en la escritura está relacionado con conectar con emociones y sensaciones muy íntimas y personales para después poder pasarlas a la escritura, por eso puede dar miedo, exponernos así ante nosotros mismos, juzgarnos, escuchar ees ediálogo interno donde nos lastimamos y nos decimos cosas horribles porque nos falta más creen en nosotros y escuchar que sí sabemos, sentimos y podemos. Y justo parte de aprender el arte de escribir es solatrse, dejarse ir, traspasar ese umbral, contarnos la historia donde sí lo logramos.
La imagen es esta, estás en la playa en la orilla y ahí es lindo, aunque no es dónde bailas y saltas olas o a donde ya puedes nadar a tus anchas, cuando no está picado el mar, por supuesto. Para llegar a ese espacio a donde saltas y nadas, tienes que atravesar el sitio donde revientan las olas, ahí donde sí te puede arrastrar el oleaje, a donde si no cuidas, el mar puede ponerte un buen revolcón. Y hay una técnica que enseñan los nadadores, y es pasar por abajo, entonces guardas las respiración y nadas por abajo, traspasas el umbral y al llegar al otro lado, ya estás en zona de fluidez.
Saber entrar a ese estado de fluidez es parte de lo que aprendemos a hacer cuando logramos dominar nuestro proceso creativo; aprendemos a pasar por abajo de dónde revientan las olas y eso implica suspender a la voz crítica y juzgona que siempre nos acompaña, dejar de pensar en los no, para fluir, soltarse y llegar a lugar donde conectamos con nuestras experiencias, saberes y con todo lo que tenemos para compartir con el mundo.
Así que la próxima vez que no logres avanzar con un escrito personal: cierra los ojos, respira profundo tres veces e imagina que estás en el mar y quieres saltar olas. Respira y nada por debajo del reventadero; hasta que estés en la zona de oleaje fluido y saltas o nadas a tus anachas. Ahora sí abre paréntesis y escribe.


